La terapia no te convierte en otra persona. Te ayuda a ser más completo/a y equilibrado/a.
Mi trabajo terapéutico parte de una premisa fundamental: la terapia no te transforma en alguien diferente, sino que te ayuda a ser más auténtico/a, más coherente y más libre de ser tú mismo/a. Mantendrás la esencia de lo que eres, ganando libertad para serlo de un modo más genuino.
«La terapia es ir ordenando tu historia, tus creencias y tus discos rayados para que puedas soltar, armonizar y afinar la banda sonora de tu vida.»
La primera cita dura 2-3 horas y utilizo entrevistas semiestructuradas que cubren:
Al final de esta primera sesión siempre incluyo un trabajo de relajación profunda (no hipnosis) para familiarizar a la mente con las técnicas terapéuticas.
Las sesiones posteriores tienen una duración de 50-60 minutos y se dividen en dos partes:
Inicialmente las sesiones son semanales, ya que la regularidad es clave para que el proceso funcione. Con el avance terapéutico pueden distanciarse, e incluso mantenerse sesiones ocasionales de "puesta a punto" una vez concluido el proceso principal.
Primero se trabaja el sufrimiento; luego se construye lo positivo. Como en un jardín: hay que quitar las malas hierbas antes de abonar la tierra.