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El niño interior herido: cómo sanar las heridas del pasado

El niño interior herido

Todos llevamos dentro a un niño o niña que vivió experiencias que dejaron huella. No hace falta haber sufrido un trauma evidente para tener lo que en psicología llamamos el niño interior herido: esa parte de nosotros que aprendió a comportarse de determinada manera para sobrevivir emocionalmente en su entorno familiar y social.

¿Qué es el niño interior?

El concepto de niño interior viene de la psicología junguiana y fue desarrollado por múltiples corrientes posteriores. Se refiere a las partes de nuestra personalidad que quedaron ancladas en experiencias pasadas —especialmente de la infancia— y que siguen influyendo en cómo nos relacionamos, cómo nos sentimos y cómo tomamos decisiones hoy.

No es una metáfora vacía. Es una realidad clínica: muchas de las reacciones desproporcionadas que tenemos en el presente, muchos de los conflictos relacionales que se repiten, tienen su raíz en heridas que ese niño interior lleva consigo.

¿Cómo sé si tengo el niño interior herido?

Algunas señales comunes:

  • Reaccionas de forma muy intensa ante ciertas situaciones que a otros no les afectan tanto
  • Temes el abandono o el rechazo de forma persistente
  • Tienes dificultad para poner límites
  • Buscas la aprobación de los demás de manera compulsiva
  • Te sientes indigno/a de amor o de éxito
  • Repites siempre el mismo tipo de relaciones o conflictos

¿Cómo se trabaja en terapia?

En el trabajo terapéutico con el niño interior no se trata de volver al pasado para sufrir de nuevo, sino de reconocer, nombrar y acoger esas partes que quedaron sin integrar. El objetivo es que el adulto que somos hoy pueda dar a ese niño lo que no tuvo: comprensión, validación y amor.

«No puedes cambiar lo que ocurrió. Pero sí puedes cambiar la relación que tienes con ello.»

En mi consulta trabajo con técnicas de Gestalt, hipnosis clínica y psicoterapia integrativa para acceder a estas partes de forma segura y transformadora. El proceso es siempre gradual y al ritmo de cada persona.

El primer paso

Si algo de lo que has leído te resuena, quizás sea el momento de explorar un poco más. No tienes que hacerlo solo/a.

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